Volver

Damas de la copla: Juanita Reina y Marifé de Triana

Su apellido es fiel reflejo de su trayectoria y de su legado artístico, porque Juanita Reina fue eso, la reina de la copla. Nació en 1925 en la sevillana calle de Parras, junto a su querida Virgen de la Macarena. Fue aquí en donde pronto comenzó a soñar con cantar y convertirse en una de esas grandes artistas que veía y admiraba en el viejo cine de barrio: Imperio Argentina, Estrellita Castro. No tardó en conseguirlo. Pronto llegaron los primeros grandes éxitos, las grandes letras y composiciones de los maestros Quintero, Léon y Quiroga, las producciones cinematográficas más importantes de la época, las giras y los teatros llenos.

Pero hubo algo que tardó en llegar, el matrimonio con el gran amor de su vida, Federico Casado, “Caracolillo”, un apuesto bailarín al que el padre de Juana puso muchos impedimentos para poder casarse con ella. Como canta la copla, “en el último minuto” finalmente lo consiguió, Juana Reina se casó y tuvo, con una edad avanzada edad, a su tan añorado hijo: Federico Casado Reina.

En este capítulo, padre e hijo, relatan, por primera vez desde la muerte de Juanita, la historia de su madre y de su mujer. Estos dos testimonios son la clave de este episodio ya que narran, desde la emotividad y el recuerdo, la historia de esta “gran señora, dentro y fuera de los escenarios”. Junto a ellos, otros nombres importantes de la copla trazan una sincera semblanza de Juana Reina, nombres como los de su gran admiradora Pastora Soler, el periodista Carlos Herrera, Dolores Abril, Pasión Vega, Encarnita Polo y Antonio Giménez Rico, entre otros.

Otra gran dama, Marifé de Triana, la “gran actriz de la copla”. Su carismático estilo y sensibilidad a la hora de interpretar sus canciones la han convertido en una de las artistas de la canción con mayor capacidad de interpretación.

Pero el camino no fue sencillo. Así lo cuenta de primera mano en este capítulo la propia Marifé de Triana, quien revela cómo tuvo que pasar varios años de academias y de pequeñas actuaciones hasta que fue descubierta por un gran promotor de espectáculos que pronto se dio cuenta de que estaba ante “la verdadera renovadora de la canción andaluza”.

Y, efectivamente, así fue. Los años cincuenta y sesenta fueron la época dorada de Marifé. Su gran éxito, “Torre de Arena”, ocupó la lista de los discos más vendidos. Las discográficas se la disputaban y el público pedía verla en la gran pantalla.

Todas estas experiencias profesionales y personales las relatan, junto a la propia Marifé, otros caras conocidas como la actriz Concha Velasco, el productor Luis Sanz, el actor Manuel Bandera, la periodista Rosa Villacastín o la cantante Pastora Soler y la cantaora Carmen Linares.